LOS
POETAS Y LA GUERRA
Por
ClaudioSerraBrun,
Izmir, Turkey, 20Marzo2006.
Vivo en paz. Y como casi todo el mundo
la siente, vivo la paz como lo natural
en el hombre. Sólo los locos, o
los fanáticos de las ideologías,
o de las sectas religiosas manipuladas
por el odio, pueden decir a sangre fría,
que el modo de crecimiento para la vida,
sea la guerra. Hasta los soldados de todo
el Orbe, en el momento en que se encuentran
embarcados en la guerra, desean que ésta
se acabe pronto, con el menor daño,
y que se mantenga la vida propia, para
volver cuanto antes a la paz.
Los
poetas en tiempos de guerra, desde antiguo,
desde el inicio mismo de la poesía,
sirven, como todos los hombres, a sus
ideales, o a lo que creen, en ese momento
determinado de sus vidas, lo que son sus
ideales. Y, dependiendo del grado de inclinación
de su espalda frente al poder, a quien
le paga o mantiene vivo, o le perdona
la vida, o le aplaude, los poetas tienen
entonces las mismas falencias que todos
aquellos que viven y sueñan con
mejorar la vida para todos, pero que están
sujetos a su circunstancia.
Porque
el hálito de vida para el hombre
son sus ideales. Y por ellos, arrostra
todas las dificultades, se arroja febrilmente
a las cosas, y comete los peores y más
trágicos errores, pero a veces
las acciones más deslumbrantes,
que conmueven por su grandeza, amplían
el horizonte de lo humano, y cambian el
rumbo de la Historia.
Es
por esto que todos los hombres, todos,
tienen, y muchos aún la mantienen
toda su vida, la facultad humana de atesorar
los ideales, los recuerdos y los sueños
en su corazón, envueltos en el
velaje y la imaginería poéticos.
Porque es en lenguaje poético como
habla el corazón. Y se defiende
el corazón de todos los discursos,
mandatos y extorsiones de la razón.
La
guerra, cuando viene, casi siempre de
improviso, inesperada para casi toda la
gente, encuentra al hombre desarmado,
expuesto frente al sufrimiento. Porque
es ahí, en la guerra, en ese estado
extraño al crecimiento de la vida,
cuando el hombre pierde la más
preciada dignidad: Puede irrumpir la muerte
violenta en el seno de su familia, en
su hogar, llevada por sus pares, o por
el enemigo, por las bombas o por el azar
ciego de la guerra.
Es
entonces, en la guerra, cuando el poeta
más se debe empeñar en salvaguardar
su independencia de juicio, moral e intelectual,
frente a la lucha ideológica y
las artimañas de ambos bandos por
hacerse con la propiedad de la razón.
La razón, como herramienta para
exterminar a los que no la tienen, no
es razón; es mecánica de
muerte, apartada, enajenada de su origen,
que es el diálogo, el hermanamiento
y la comunicación del género
humano.
Y
es en la guerra donde un tema se hace
más imperioso que nunca para los
poetas: El sufrimiento humano. El dolor
se esparce por el mundo en guerra, e iguala
en su seno a los contendientes. El poeta
debe alzar su voz para parar en esos momentos
críticos, el dolor del mundo. Y
una manera de luchar contra la sinrazón
de la guerra, es elevar la conciencia
de la igualdad del dolor humano en ambos
bandos.
Porque
la guerra sólo se vence, cuando
el corazón del hombre ve por los
ojos de la Igualdad Universal de lo Humano.
Aquélla proclama encendida de Amor
a la Humanidad, de Libertad, Igualdad,
y Fraternidad, que desde más de
doscientos años ilumina uno de
los mejores sueños de los hombres.
| (
Leído en el II Festival Internacional
de Poesía de IZMIR, Esmirna,
Turquía, el 20 de Marzo de
2006, con traducción simultánea
al turco por la Prof. Mme. Gertrude
Durusoy) |
©ClaudioSerraBrun,Marzo2006
Valencia-España
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poesur@gmail.com.