EL
CÍRCULO DE LA TIERRA
©ClaudioSerraBrun,1997-2009
Este
poema puede ser largo.
Dos, tres, tal vez cinco estaciones
hundidas en la noche.
Y los versos se hacen solos
como un río,
Y a los humanos
todos sumidos como estamos,
a gran velocidad nos llevan
a través de la niebla.
Surgen
rosas y un proscrito
ruido de azahares rotos
tal como lo sentimos entonces
al partir, desde la popa de algún
barco,
en la aduana y el trueno lejano
sonando detrás de los cristales
al pie del último vagón.
A todos nos llevan
por la niebla, hacia dónde.
(
¡ Qué segura la mano de
mi madre
en aquélla luminosa mañana
y qué feliz y certero iba yo
a mi destino ! ).
Una
rémora nos ancla, sin embargo,
a cada rincón de una costa
entrevista al pasar
de un túnel a otro.
(
Los años acumulados y aquel mar
que se abre, lento en la tarde del marzo
austral
y desnudos todos, echarnos a las olas
con las piernas doradas hendir la espuma
las piernas como labios lustrosos
de la primera juventud )
El
tren nos lleva a todos
no sé dónde.
(
Aunque lo quiera no te olvido,
límpido el primer beso
dulce
como el azar surgió
y allí está, fijo en mi
memoria
por siempre besante ).
Lo
que he amado, tanto,
no está aquí, conmigo,
en esta hora de una placidez extraña,
gris,
sumido en el turbión de ruidos
del tren casi vacío, bamboleante.
(
Hubo una vez en que besé tu sexo
o cómo nombrarlo, a tí,
a tu centro o puerta
a más de tí, y era un silencio
pleno
en la media luz de la tarde
la comunión de lo más que
yo
con lo más de tí ).
No
hay puerto ni vía, creo,
ni final.
Miro
a los seres desvaídos,
la cabeza gacha,
cavilando al unísono,
hermanados
por la infinita piedad
que nuestra condición convoca.
(
Y después partir
en aquella popa inmensa
que se desgaja
como si se abriera la tierra
y el agua del río, voraz,
lo inundara todo ).
Pasan
los túneles y se adivina el mar,
lento se asoma
entre ellos
como una plenitud pequeña, escondida,
de espaldas a nosotros,
que no nos pertenece.
(
Fue un huir de las sombras
de la cacería en la noche,
de la horrible máscara del asesino,
los secuestros y el terror
de ser desaparecido
por un azar impuesto
por un grupo de feroces,
tachados con pelucas, pasamontañas
pañuelos, como salidos de un
carnaval
infernal, en la noche impune
las calles cortadas, los coches cercando
a la presa, las pistolas hacia las ventanas
el miedo a ver de los vecinos
el miedo a ver
el miedo a saber
el no querer haber sabido ni visto
el olvidar haber olvidado lo que
no existió nunca
el cerrar los ojos o ver más
allá
sin buscar nada pues nada hubo ).
Pasan
las costas de Garraf
y adivino que cerca habrá un pueblo
y miro el mismo mar :
Tal
vez
yo no me haya ido nunca
de ningún sitio.
Y
la noche no sea.
Y yo siga.
El
tren pasa, continúa.
(Amanecerá algún día,
lo sé.)
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La
Memoria del Espejo - Volumen I. Dep.
Legal: V- 4417 -1997. Poemas:©ClaudioSerraBrun,1997-2009.
Música: Gustavo Roses. Edita: EGT-DAHIZ.
Valencia-España - Spain.. SGAE 727-C.
1997 Editor: © Claudio Serra Brun. Puede
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