FRIEDRICH HÖLDERLIN El Archipiélago (fragmento) Citado de FRIEDRICH HÖLDERLIN. El Archipiélago (fragmento) Traducción de ©Luis Díez del Corral. Primera edición "El Libro de Bolsillo" © Alianza Editorial, S.A. Madrid, 1979.España. ISBN: 84-206-1729-6. Depósito Legal: M.29.636-1979 (/.../).
Mas
quiero acercarme a vosotros, allá donde crecen
todavía Mas,
¡ay!, nuestro linaje vaga en la noche, vive como
en el Orco, Luego,
luego, ¡oh vosotras, alegría de Atenas!,
¡vosotras, hazañas de Esparta! Pero
floreced mientras tanto, hasta que maduren nuestros frutos, Pero
tú, inmortal, aunque ya no te festeje la canción
de los griegos, .oOo. FRIEDRICH HÖLDERLIN /.../ EL ARCHIPIÉLAGO FRIEDRICH HÖLDERLIN Prólogo a la segunda edición (1971). Por Luis Díez del Corral La primera edición de este librito es de fecha lejana, 1942. Se agotó muy pronto, no por los méritos del que estas líneas escribe, sino, naturalmente, por los del gran poeta que entonces comenzaba a interesar al público de habla castellana. Los anos han ido pasando sin que se llevase a cabo la reedición de El Archipiélago, pese a que sucesivos traductores de Holderlin no estimaron necesario realizar una nueva versión del poema. El deseo de poner al día el estudio preliminar ha sido, al menos, pretexto para la tardanza. Pero los trabajos publicados sobre el vate alemán han ido creciendo tanto en número y calidad, que tal propósito resulta prácticamente irrealizable. Además, a medida que pasaba el tiempo el referido estudio preliminar cobraba autonomía y se resistía a una posible manipulación por parte de su autor, incluso en los detalles. Es ésta una experiencia bastante corriente, y mas en estos años de rebeldía contra el patemalismo y aun la misma paternidad, que se extiende también a la filiación en el orden literario, y que, por cierto, habría sorprendido a Holderlin, propenso a reelaborar varias veces un mismo poema. He de confesar que, al releer la traducción y el estudio que le antecede con el fin de introducir algunas correcciones inevitables, he sentido una paternalista complacencia, bien que agriada por cierto desengaño. Pues me ha parecido que el opúsculo, casi juvenil, prometía en cuanto al rendimiento de la pluma del autor más de lo que hasta la fecha ha dado de sí. Pocas cosas más tristes para un autor que oír alabanzas de sus obras primeras a costa, aunque sea tácitamente, de las posteriores, más maduras y valiosas por tanto, en principio, siendo mayor la contrariedad sentida cuando el juicio se emite por la propia conciencia crítica. Ambivalencia sentimental que se ha visto acompañada por la que todavía se desprende de las circunstancias que rodearon el nacimiento de mi afición a Holderlin. Tal afición, junto con otra gemela a Rilke que ha dado frutos más tardíos —en un capítulo del libro La función del mito clásico en la literatura contemporánea—, vino a significar un intento de evasión en la época dolorosa de nuestra guerra civil. Cierto es que se trataba de una actitud evasiva en correspondencia con una inclinación personal, viva ya en tiempos escolares, la cual se acentuó con motivo del "Crucero del Mediterráneo" organizado en 1933 por la facultad de Filosofía y Letras de Madrid bajo la dirección de su Decano, don Manuel García Morente, y de la más inmediata que correspondiera a don Manuel Gómez Moreno como cabeza del grupo al que tuve la suerte de pertenecer. Tal inclinación ha dado frutos intermitentes en el curso del tiempo, a los que parece oportuno referirse en este momento, no sólo por mor de recapitulación biobibliográfica, disculpable con los años, sino en justificación obligada ante los lectores de quien se presenta de nuevo como traductor y comentarista del poema más ambicioso entre los escritos por uno de los más excelsos poetas que han existido, sin exhibir títulos especiales como literato, germanista o historiador de la poesía. Séame permitido, pues, exponer como pliego de descargo ciertas consideraciones que me han venido a las mientes mientras corregía el texto. Visto ya en larga perspectiva, preséntase como punto de arranque de un camino jalonado por distintas obras con aire familiar. Aparte del libro ya citado, el que lleva por título Mallorca, y no pocos de los trabajos recogidos en otro, Ensayos de arte y sociedad, así como el curso dado en el "Instituto de Humanidades" fundado por Ortega y Gasset, el año 1950, sobre «La historia del Régimen Mixto como idea y como forma política», con texto inédito salvo en lo relativo al pensamiento de Platón. El mismo nombre de otro libro, El rapto de Europa, se encuentra en la línea de las preocupaciones que supone la traducción de Hölderlin, y tampoco le son ajenos los estudios sobre las actitudes ante el mundo clásico de Velázquez, Ortega y Tocqueville. Lista de temas demasiado abigarrada, donde se mezclan los que caen dentro de la órbita de la disciplina universitaria de que soy titular con los que implican peligrosas desviaciones de signo esteticista. En definitiva, grandeza y servidumbre de eso que se ha llamado la vocación humanista, si es que uno mereciera el alto honor de haberla servido. Pero ya es hora de acabar con el escándalo de hablar tanto de sí mismo mientras se prologa a un escritor que siempre acertó a sublimar en cánones supremos su particular experiencia vital. ____________ Luis Díez del Corral. (1971). Tomado de: Primera edición "El Libro de Bolsillo" © Alianza Editorial, S.A. Madrid, 1979.España. ISBN: 84-206-1729-6. Depósito Legal: M.29.636-1979.
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