EN
RECUERDO DE ALFREDO KRAUS
Por
©ClaudioSerraBrun
poesur@teleline.es
www.poesur.com
Valencia-España,
11/9/1999
En
recuerdo del arte de Alfredo Kraus (Las
Palmas de Gran Canaria el 24 de noviembre de 1927,
Madrid, 10Septiembre1999)
Desde
anoche la voz de Kraus vino a mí, súbita,
para cubrirlo todo: Es toda mi vida de 45 años
que está acompañada por la gran lección
de estética de Kraus.
Mis padres, José María Serra Bertrán,
español, e Irma Brun Colomer, argentina de
origen español y francés ( Saint Jean
Pied-de-Port), se conocieron en un coro, que dirigía
el maestro español Pedro Valentí Costa,
uno de los miles de emigrantes españoles que
volcaron su saber y sus ideas en Buenos Aires, y que
la hicieron como tal. En su casamiento, mis padres
fueron agasajados por los compañeros de coro,
con la primera mezzosoprano Laura Ros Baby, cantando
el Ave María, motete para ocho voces de Luis
de Victoria.
En los años de mi infancia, presencié
absorto la pasión del canto a capella de mis
padres y sus amigos en las reuniones, y ese hálito
de vida me impulsó siempre desde entonces:
La Cultura vivida, de cotidiano, imbricada con los
días.
Cuando murió mi padre, repentinamente, yo intenté
llenar su ausencia imponderable con la música
de los discos que lo había escuchado cantar,
y entre ellos estaba el long play de Alfredo Kraus,
sus romanzas populares españolas.
Poco tiempo después empecé a escribir
poemas, siempre poesía, pues era la única
forma escrita capaz de aprehender la música,
la levedad fugaz y anhelada de la música: La
verdad entrevista del espíritu.
Hoy vivo en Valencia, con mi mujer y mis hijos pequeños,
ciudad que es un feliz descubrimiento para mí,
yo que siempre había tenido la voz de Kraus
en la conciencia, veo hoy cantar a la luz y el color
y el verde de Valencia...
Kraus no sólo me enseñó la música
española, también reconocí en
él aquélla vieja entereza castellana,
de no hablar mal de nadie, de no hacer caso a nada
contrario a la voz propia ni a la dignidad, rasgos
que sabía desde la sangre de mis padres.
La
ausencia de Kraus me lleva a un interrogante: ¿Cuándo
España se dará cuenta del tesoro de
su hermandad con América? ¿Habrá
de llegar como siempre el sufrimiento, la crisis,
el desmembramiento cultural para que surja sobre el
horizonte la verdad esencial de una historia de cinco
siglos en común, que haga retroceder al delirio
nacionalista?
Hoy veo, por experiencia propia de media vida en España
- 22 años-, el desconocimiento, en la juventud,
de una cultura que nos une y que se expande más
allá del horizonte, como lo desea el sentimiento
de un espíritu libre, como lo enseña
la gran cultura, de la que Kraus fue eximio maestro
y representante.
Hay voces cómplices y hasta delictivas que
enseñan el olvido, poseídas como están
de ideologías separatistas y retrógradas.
La
vida vence siempre, al fin, y el movimiento de los
pueblos en la historia rebasará todos los cauces.
Hoy en día España, en número,
es sólo la décima parte de los hispanohablantes,
que suman 400 millones. Para entrar al siglo XXI en
un plano de igualdad cultural, única forma
de crear y comunicarse, debemos tomar conciencia de
nuestros errores, y hacer frente a los olvidos, convertir
en presente y vida la lección de los maestros
como Kraus, para formar generaciones de hispanoamericanos
en libertad, conciencia, igualdad y dignidad comunes:
Nuestro espíritu tiene un canto en común,
entendido por todos, y una de sus grandes voces es
Alfredo Kraus.
Claudio
Serra Brun
©2004,ClaudioSerraBrun.Valencia-España.
Puede
reproducir los textos propios, sólo citar la
fuente y el Autor+link Poesur. poesur@teleline.es
http://diarioleido.pitas.com www.poesur.com
|