NOTA DE PRENSA Próximo Acto de La Memoria del Espejo Viernes
10Agosto2007, 20 hs., en la Sociedad Argentina
de Escritores, SADE, en el Cafe Literario, Miércoles 14Enero2004 en la Sociedad General de Autores y Editores de España, SGAE, Valencia, a las 19:30horas, calle Blanquerías, 6. Tel.96 315 5410. Tels.contacto -Nota de prensa-Cd difusión radios: +34 630 365821/ , o bien en poesur@ono.com / www.poesur.com / www.poesia-sur.com / poesur@gmail.com Presentaciones anteriores: 21Diciembre2002, Radio Atlántica LU6, AM760KHz, y FM93.3MHz, Mar del Plata, Argentina, conducción Silvia Chumilla. 20Diciembre2002,
Radio MardelPlata LU9, FM103.3MHz y AM 670KHz, Argentina,
conducción Ricardo Pérez Bastida. 15Noviembre2002, en
la Sociedad General de Autores de España, SGAE, Sala Manuel
de Falla, Madrid, España. Viernes
15Noviembre2002 13horas, en
la Sociedad General de Autores y Editores de España,
SGAE, Sala Manuel de Falla, calle Fernando VI, 4. Madrid.
LA MEMORIA DEL ESPEJO
©CLAUDIO
SERRA BRUN, 2002. Depósito Legal:V:62-2002, y V-4391-2002,
España.
(Durante
el acto se hará una audición de los temas del disco).
CAMINANTES DE SUEÑOS Muchas gracias a todos por acudir a esta presentación de un nuevo volumen de mi serie de poemas y música La Memoria del Espejo, y gracias también a la Sociedad Argentina de Escritores, S.A.D.E, que nos brinda a los autores la posibilidad de presentar en Buenos nuestros trabajos artísticos. Esta atención a todos los autores, sencilla y útil, de disponer de un espacio para presentar las obras, se diferencia, en fundamento y forma, con la demagogia con que se trata a la cultura desde los círculos de poder, tanto aquí en Argentina como en España, beneficiando a los autores partidarios de su tendencia ideológica, los amigos de la llamada «política cultural del Partido en el gobierno», los histriónicos artistas obsecuentes, subidos a la carroza de la promoción oficial, empujada por dinero público, donde a fuerza de cheques y favores se pergeña esta lamentable «Cultura Oficial», llena de cartelones facistoides de personajes que fueron, en su vida real, ajenos a la cultura, al Arte, cuando no fervientes enemigos de las ideas culturales ajenas a su secta ideológica. Además del silencio y la discriminación que esto conlleva de muchos otros autores, también es lamentable la propaganda que se hace de la Cultura Oficial por los medios de comunicación, que la difunde sin crítica alguna, onnubilados por el dinero de la publicidad institucional como las moscas por la luz... Pero por suerte no todo es «Cultura Oficial» en este mundo, y aunque parezca idealista y soñador, tengo la esperanza de que, en el futuro, los medios fantásticos que brinda la Revolución Científico - Técnica en materia de comunicación, estén en realidad al servicio de las personas, y no de los grupos de poder, como lo están ahora. Siempre se debe mantener viva la visión de una evidencia, diríamos casi cuantitativa: De que la sumatoria de la labor de la Humanidad entera, arroja un resultado positivo, y tiende al progreso de la Civilización. Volviendo
al disco que nos reúne aquí, debo decir
que es el fruto de dos años de reflexión
y maduración, pero que su génesis, su
idea motora, se remonta a diez años atrás,
a los días en que subí las cuestas de
la imponente Cordillera de los Andes, en la frontera
de Bolivia y Argentina, cuando realizaba un reportaje
sobre los salineros, los que cortan los panes de sal
en las salinas de las alturas, a 4.500 metros sobre
el nivel del mar, residuo seco de un antiguo mar encerrado
en tiempos geológicos, cuando la tierra crecía
hacia el cielo indefinidamente, y las montañas
elevaban un mar entero entre sus brazos, en un espectáculo
fuera del tiempo y la imaginación de los humanos.
Ahora, quedan esas enormes superficies de sal, placas
brillantes que se deben ver desde el cielo como medallas
de plata en la tierra parda, entre las coronas de
nieve eterna de los Andes. Allá arriba, abrigados
de la luz enceguecedora, trabajan con picos y palas
los salineros, y al cabo de la jornada llega a duras
penas el camión que bajará al pueblo
los panes de sal dura acumulados... Y
desde Buenos Aires, traía yo en mi memoria
el ritmo del maestro Domingo Cura, el percusionista
que hizo entrar el viento caliente de La Pampa y el
galope de los caballos en la gran ciudad, y los conjuró
con los pasos sobre los adoquines, con los ruidos
infinitos de la forja urbana, para recuerdo permanente
de que el destino inevitable y único de la
cultura de La Pampa y de la Gran Ciudad del Plata,
es el vivir y crecer hermanados. Desde
el tiempo de mis estancias en Madrid y París,
tenía yo conocimiento de la amistad profunda
que unió al gran poeta peruano César
Vallejo, y el español Juan Larrea, poeta visionario
del cambio en las letras que se avecinaba, años
antes de la generación del 27 española.
Larrea había quedado deslumbrado con el chileno
Vicente Huidobro, el precursor del creacionismo, estéticas
nuevas que continuaban con el gran cambio estético
de la poesía en español, iniciado por
Rubén Darío veinte años antes,
y promotor cultural el mismo Huidobro de la poesía
hispanoamericana en Francia, gracias a sus frecuentes
viajes a París. Quiso
el azar que mi aventura en el Altiplano coincidiera
con la festividad de la Asunción, el 15 de
Agosto. Y en Tumbaya, en las Salinas Grandes, las
calles desiertas se llenaron de mujeres, frituras,
empanadillas y buñuelos, niños de ponchos
colorados, e imágenes de la Virgen, llevadas
en andas en procesión hasta la ermita, los
campesinos tocando y bailando al son del charango,
el erke, el bombo y el siku... Años después de su viaje iniciático por Perú, Juan Larrea, como muchos otros miles de españoles, se refugiará en América, huyendo de la Guerra Civil de España, y vivirá en Buenos Aires y en la Córdoba argentina, ya para siempre. Y desde allá, se dedicará toda su vida a difundir sus ideas hispanoamericanas, su fidelidad a la obra de su amigo César Vallejo, con esa nobleza antigua española, que hoy se está perdiendo, y que se caracteriza por la austeridad y el desprecio al oropel, a la ostentación insultante, a la petulancia del nuevo rico, actitudes éstas que hoy, desgraciadamente, han arraigado en el ámbito de la cultura, y en especial en la cultura que se acerca a la difusión pública, a los medios de masas. La obra de su amigo peruano César Vallejo ilumina desde entonces nuestras letras, no sólo por la universalidad de su poesía, también por la difusión y la actitud de sus pares, por la fidelidad fraterna de Juan Larrea. Recordemos, al contrario, el olvido impuesto a Gabriela Mistral y a Vicente Huidobro, por una corriente cultural ideologizada y fomentada incluso por algún gran nombre de la poesía. Este espíritu de colaboración de las letras americano-españolas fue inaugurado por el gran Rubén Darío, el poeta caminante, el embajador de la cultura por toda América y España, el que renovó la poesía en español, a principios del siglo XX. Quizá
deba decirse que hoy, más que entonces, en
el albor del siglo XXI, es aún más necesario
que las palabras proféticas de Larrea florezcan
en una nueva conciencia de la cultura hispana, de
la Hispanidad, de la Americanidad de lo español.
Pues es en función de América que la
cultura de España se rehace y revive incesantemente,
y es en función de esta gran perspectiva continental
y peninsular, por lo que la América Hispana
se construye a su vez, en todos los puntos de su geografía.
Yo quise, con estas palabras y los poemas unidos a la música en este disco, traerles a ustedes el silencio de las alturas, retener para el futuro un acorde, el rumor del viento por las alamedas, una voz y unas líneas escritas, un pensar. Dedico
con humildad este trabajo de poemas y música
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©1997-2007,ClaudioSerraBrun poesur@gmail.com http://www.poesur.com/ http://www.editorialpoesur.com
Actualizado:23Noviembre2004
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