HOMBRE
DEL SIGLO XXI
Aquí
estás, otra vez.
Un confuso sueño te despierta.
El sol raso te estaba esperando,
y sales a la mañana, al silencio,
conturbado aún por aquélla sombra
que vuela por tus sueños.
Y
te rehaces,
te vistes con tus manos,
raíces ateridas,
arrancadas a la noche,
al deslumbramiento y al espacio.
Y te arrogas la razón, la luz:
Te yergues como perdonando.
Pero
no hay nadie,
nadie hasta el horizonte te ve, te mira:
Solo el sol que lo inunda todo.
Y
aún crees que algo te pertenece,
cuando todo alrededor lo desmiente,
y como negando, vuelves la cabeza,
buscas,
y en un súbito giro,
como respondiendo a un llamado,
alzas los ojos al cielo
y pánico ves
y caes de rodillas
ante una multitud de silenciosos pájaros
blancos y negros
volando sobre tí,
dueños del espacio y del tiempo.
___________________________
LA HISTORIA OFICIAL
Un párpado que se abre
compensa a un ojo que sueña,
y un tercero
completa el ciclo
cerrándose.
Al
ideal de nuestros próceres
le han hundido el rostro
en melaza torpe
reducida cera,
tallo inmóvil de piedra,
mientras continúa la unción de los
santos
en el pesado aceite
de una máquina de pergeñar motes,
frases hueras,
temblores mecánicos.
Otra
historia nos mueve,
y habita en nuestro pecho:
Es voluptuosa e irredenta
como una ola
en la rompiente.
_________________________
|
COMUNIÓN
EN LA IGLESIA DE YESTE, ALBACETE.
|
(Se
abren los caminos
de lo que fui.
Se abren las horas,
el aire en la cara;
Se abre la luz esperada
de los amaneceres:
La promesa de eternidad de la infancia.)
Después
de las horas más tenues
del alba,
el paso por las montañas
trajo lentamente la luz.
Casi al mediodía
la fuente de la plaza
nos dió un agua rotunda,
concreta en su cristal límpido.
Y
fuí allá abajo con la gente.
La iglesia en el ruidoso silencio
del tumulto blanco de los niños,
las naves en sombra
plenas de hombres y mujeres pensativos.
Y comenzaron a volar las palomas,
se alzó en tiernos brazos
un canto sentido,
la comunión de pequeñas gargantas
enlazadas al cielo
en la primera y grave aspiración
de ser espíritu,
de llegar algún día
al amor entrevisto,
al vuelo de la paloma blanca
al horizonte posible:
Porque
el aura del mañana los protege.
.oOo.